14/10/14

Prohibido leer a Lewis Carroll

Prohibido leer a Lewis Carroll
Diego Arboleda
Raúl Sagospe
Anaya

La primera responsabilidad de la joven institutriz francesa Eugéne Chignon es evitar a toda costa que una niña llamada Alice sepa que la verdadera Alice Liddel, de 83 años, la auténtica Alice que inspiró a Lewis Carroll para el personaje de Alicia, se encuentra en su ciudad por invitación de la Universidad de Columbia. Los padres temen que la irrefrenable pasión de la niña, que se viste y peina como el personaje, y busca al conejo blanco en el jardín de casa, estropee el homenaje que el Comité de Excelencia de Eventos de la universidad prepara con la anciana como protagonista.

A partir de este momento, la historia irá avanzando a través de una serie de situaciones divertidas, curiosas y en las que reinan las coincidencias y el sinsentido. Personajes disparatados, como salidos de un cuento del propio Lewis Carroll, se cruzan en la tarea de esta joven institutriz cuya principal característica, además de su cabellera pelirroja y su alegre sonrisa es, parafraseando a Arboleda, su irrefrenable capacidad para provocar desastres. Allá donde va, Eugéne Chignon tropieza, empuja a otros, obstaculiza, choca, cae y deja caer todo lo que toca. Sin duda, es «un poderoso imán para el caos».

Premio Lazarillo 2012 de Creación Literaria y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. La historia es ágil, pero con una juguetona narración donde abundan, propio del nonsense de Carroll, juegos verbales que aportan ritmo a la obra completa. No es fácil «escribir» el caos, lograr que las palabras tomen la agilidad precisa para «hacernos ver» lo que sucede a la velocidad de los hechos. Arboleda lo logra, y Sagospe, ilustrador, lo corona. Y lo hace interpretando no solo al autor, sino también a la imagen que el lector ha ido construyéndose a partir de la detallada y precisa descripción ofrecida por el escritor. Arboleda es la palabra escrita; Sagospe, la palabra visual.

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