8/12/11

Adiós, Manoplas

Adiós, Manoplas.
Benjamin Chaud.
Traducción de Esther Rubio.
Kókinos
PVP: 13 €



El muchacho de esta historia se ha hecho mayor y ya no necesita a su conejo de peluche. Pero unas deliciosas escenas muestran el estrecho vínculo que existen entre ellos, difícil de romper. Emocionante para los lectores que están creciendo.

Desde el comienzo de la historia, el personaje de Manoplas nos inspira ternura, por su aparente bondad y candidez, y nos solidarizamos con él por el triste futuro que le aguarda. Pasamos las páginas acompañando a los dos amigos de camino al bosque, esperando que todo acabe bien, pero cuando Manoplas desaparece, nos imaginamos lo peor: el cordel de lana con el que su amigo le ató a un árbol yace en el suelo, vacío.

La principal virtud del álbum reside en la expresividad del personaje de Manoplas, que transmite multitud de sensaciones con su rostro, sus orejas, sus ojos, su boca…

Afortunadamente, los niños que lean este álbum no quedarán traumatizados por un trágico final, y quizá se den cuenta de que crecer no significa renunciar a la niñez, sino relacionarse con ella de otra manera.

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